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Música

DE POBLANOS, PROTESTAS Y MORRISSEY

 

artificial morrissey

Martes 4 de abril de 2017, un día ‘x’ para cualquier persona, pero para los fanáticos poblanos del cantante británico Steven Patrick Morrissey fue memorable. Por fin los que habitamos en el “relicario de América” no tendríamos que ir hasta la CDMX para ver a un artista de talla internacional, aunque en estos últimos años Puebla ya no ha sido relegada de grandes eventos como antes (Placebo, Deep Purple y Jack White ya han dado shows en la ciudad).

El Auditorio Metropolitano, uno de los monumentos heredados del “Morenovallismo” fue elegido para la presentación de Morrissey, buen lugar, tomando en cuenta que no era un evento tan masivo (hasta eso, no se llenó) y porque la zona “nice” daba una sensación de confort para los asistentes “popof” y a uno que otro pelado con mota en los bolsillos.

En el escenario había una pantalla donde proyectaron videos de bandas que seguramente fueron influencias o son del agrado del británico: Ramones, Velvet Underground, David Bowie entre otros hacían de “teloneros” antes de que saliera Morrissey, muchos temíamos a que se diera una de sus épicas cancelaciones, pero no, afortunadamente salió después de chifladeras, acompañado de sus músicos, con su característico copete, pasado de peso; las guitarras encendieron con la conocida reverberación de "How soon is now?", la sombra de The Smiths se hacía presente. Los que estábamos en el palco de arriba percibimos una pésima acústica, no sentimos el “feeling” de las canciones, sin embargo tuvimos que conformarnos y gritar sus canciones cual quinceañeras en un recital de Justin Bieber. Después de tocar “Suedehead” se presentó: -¡Hello Poebla!- (al parecer cualquier artista angloparlante no sabe pronunciar el nombre de la ciudad), this is the last city of the tour in México-, y después su repertorio salieron canciones de sus recientes discos.

A media presentación, durante la canción “Speedway” Morrissey sacó la bandera de México, algo que hizo en CDMX pero que en Puebla no causó tanto furor, pues sólo hubo unos cuantos gritos y aplausos; antes de interpretar “The Bullfighter Dies” hizo un reclamo hacia la tauromaquia que está tan latente en el país, su “activismo” en el escenario había empezado. Luego de una nostálgica interpretación de “There Is a Light That Never Goes Out” Morrissey comenzó a despotricar contra todo lo que no le parece: a Donald Trump le dedicó “Shoplifters of the World Unite” y “World Peace Is None of Your Business” e invitó al público a derribar los muros de la ignorancia y de la opresión, luego el concierto se tornó un poco incómodo con su interpretación de “Meat Is Murder”, en la pantalla se proyectaron videoclips de animales maltratados o a punto de ser sacrificados, y al final una leyenda que decía “La carne es un asesinato ¿cuál es tu excusa ahora?”; seguramente hizo sentir culpable a más de uno.

Una chica del público se subió al escenario, la gente de seguridad intentó bajarla pero Morrissey los regañó, la abrazó y después volvió a su lugar, fue muy amable con el público que le daba la mano o le arrojaba cosas, al parecer iba de buen humor conociendo su carácter especial. El concierto terminó con un cover de la canción “Judy is a Punk” de los Ramones, al ex vocal de los Smiths no le queda cantar Punk, pero nos dejó complacidos.

 

Entre los músicos que acompañaban a Morrisey había un mexicano, el tecladista, que agradecía en español al público su calidez, y no es para menos, el público poblano es muy benévolo, desmadroso –hubo quien gritó un florido: ¡chinga tu madre Johnny Marr!- se está adaptando a figuras de este calibre; y Morrisey, él es simplemente genial, así nada más.

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