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LA PUEBLA QUE SE RESISTE A MORIR: CERERÍA EL FARO

 

elfaroFoto: Leo Herrera. 

Ubicada en la calle 6 poniente número 503. Su registro oficial corresponde a 1910; sin embargo, de acuerdo a Napoleón Gómez Straffon, quien es el actual propietario, el negocio fue iniciado por su abuelo, Napoleón Gómez Chargoy en 1898, doce años antes. En un inicio el negocio fue establecido en la casa de un costado, en los tiempos de la revolución y desconcierto administrativo. Posteriormente, construyeron la casa en la que actualmente se encuentra la cerería, diseñada especialmente con ese fin.

El mostrador, la estantería y la oficina son un fiel legado de esa obra, más de cien años son evidenciados por estos muebles de madera originales de la época en que se construyeron, el tiempo no ha pasado por ellos.

Básculas, etiquetas y otras reliquias aún en funcionamiento son parte de los instrumentos que se pueden apreciar en este local. Al centro, una triada de cirios de más de dos metros bellamente tallados llaman la atención. Fueron elaborados para una exposición en 1913, originalmente eran cuatro, pero uno fue vendido.

Don Napoleón es la tercera generación al frente de Cerería El Faro, desde 1979. Más de un siglo ha pasado y sus productos siguen dando luz a muchas personas. Velas fabricadas a base de cera de abejas siguen siendo las favoritas de muchas personas que gustan de productos de calidad y fabricados artesanalmente.

A diferencia de las veladoras de parafina, la cual es un derivado de petróleo y fabricadas con moldes; las ceras son de origen natural y elaboradas a mano. En un arco con ganchos cuelgan más de cien pabilos, cuyo largo dependerá de la extensión del producto deseado y a estos se les va cuchareando la cera derretida hasta alcanzar el grosor y la forma deseada, algunas implican hasta cinco mil cuchareadas. Algunas de ellas son talladas a mano.

La cera es un producto graso que producen las abejas jóvenes, se obtiene derritiendo los panales que construyen al interior de las colmenas. Este producto era de gran demanda hace muchos años, pues solía utilizarse para iluminar las casas antes de la presencia de las instalaciones eléctricas, con la llegada de la parafina la demanda de las velas de cera disminuyo considerablemente por su costo. Actualmente su uso es casi limitado a las iglesias y fiestas tradicionales. El mercado de las veladoras y velas fue acaparado por las fabricadas con parafina, pues ofrecen un precio notablemente inferior, pese a su mala calidad.

Sus principales clientes son iglesias y personas de las comunidades que aún conservan la tradición de usar cirios para sus fiestas religiosas y tradicionales. Aún hay quienes las usan en Semana Santa, fiestas patronales y otras, como el día de muertos. La cera es un producto que dura más y humea menos que la parafina. Los diseños en los tallados de los cirios también son un elemento que mantiene a las iglesias como clientes de este negocio.

Otro problema en este negocio es la mano de obra, es difícil que alguien alcance la pericia para la elaboración de estos productos artesanales. Sus trabajadores son los nietos de quienes trabajaron para su abuelo. Así mismo comenta que cada día es más difícil conseguir la cera de abeja natural con la que se elaboran las velas y veladoras que comercializa.

*La Puebla que se resiste a Morir, es una serie que documenta la memoria viva de los propietarios de negocios antiguos en el Centro Histórico de la Ciudad de Puebla, algunos de ellos de hasta más de cien años de antigüedad y que se encuentran en peligro de cerrar ante la competencia que genera la introducción de cadenas comerciales y productos de importación a bajo costo.

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