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Fotografía

JUAN RULFO: RECORRIDOS Y RETROSPECTIVA

 

Rulfo judasFoto: Cortesía Museo Amparo

 

Aunque resulta difícil, no es del todo imposible separar la obra escrita de Rulfo de su obra fotográfica. Inclusive, que él mismo afirmara la diferencia existente entre un quehacer y otro, era una muestra de que tan en serio se tomaba cada una de esas labores, y a pesar de que pareciera a primera instancia que una es la alegoría de la otra, un complemento para entenderlo más, no sólo en lo que a su obra misma se refiere, sino también en cuanto al contexto y ambiente del país en general –literaria y fotográficamente–, cada una de sus expresiones e impresiones inmiscuidas allí tiene su propio lenguaje, una manera muy propia con la que supo darle identidad, un propio estilo: su obra visual, en esa medida, no es una copia o un “traspaso” de su estilo escrito sin más.

Por ello es que la exposición “EL FOTÓGRAFO JUAN RULFO”, en el Museo Amparo, que pese a no ser reciente, pues desde el mes pasado se abrieron las puertas a la misma, y que permanecerá abierta al público hasta el próximo 10 de julio, partiendo de esa distinción en Rulfo, es rica en lo que al área visual se refiere. El motivo de esta media vuelta hacia esa obra de quien es mayormente reconocido por sus escritos, se debe al aniversario número 100 de su natalicio en un ya separado 16 de mayo de 1917; y aunque no habrá espacio que no busque hacer notar la vida y obra de este escritor –y al que como se nombra en la exposición: fotógrafo–, no está de más abrir el abanico de todo lo que llevó a cabo en vida,  un homenaje que suma muchas de sus inquietudes, curiosidades y gustos (cine, arquitectura, la vida en México en general).

En la exposición se pueden ver más de cuarenta documentos, entre fotografías y publicaciones como revistas y diarios, en las dos salas en las que se encuentra dividida la misma. Junto a cada imagen, publicaciones y otros elementos se incluye información acerca de cómo, qué y cuándo fue que Rulfo llevó a cabo algún trabajo, la cronología habla de su vida, de sus actividades y, paralelamente, de lo que entendía por México, no sólo en los lares del pasado, sino de su presente. Aun así, la riqueza de las imágenes es notoria, aun sin textos ilustrativos, o sin la relación directa de la imagen con el texto que pretende acompañar, la estética de la que se carga cada fotografía, composición y particular visión de Rulfo las hace llamativas por sí mismas. Esto último hace que se considere más seriamente este trabajo por parte de Rulfo, un rubro en el que fue autodidacta pero en lo que tenía un vasto conocimiento.

artificial musicosrulfoFoto: Cortesía Museo Amparo

Entre las imágenes podemos ver que hay muchos sitios que si bien no son del todo conocidos, como un icono nacional e imagen del país (ya sea, como se dijo antes, de su pasado, de su presente, o aun más: dejando el tiempo fuera, pues la atemporalidad que les dio a muchas le otorgan una forma propia), su amplia exploración por el territorio nacional a lo largo de su vida le hizo hallar rincones que eran dignos de la vista que él le supo dar. Hay muchos lugares de Puebla a los que se acerca (Cholula, Tepeaca, por mencionar algunos) y de otros sitios que le dan peso, que crean contrastes, y a su vez logra mantener unidas con una línea que las atraviesa, la de su visión.

Cabe mencionar que con todo el esfuerzo invertido en este proyecto por parte de Canopia, la curaduría de Andrew Dempsey y Víctor Jiménez en colaboración con la Fundación Juan Rulfo y Editorial RM, se destaca, para bien, que las imágenes vistas se quedan cortas entre todo el esfuerzo que Rulfo invirtió, pues se habla de que su colección comprende un archivo de más de 7 mil negativos, así como hojas de contacto e impresiones individuales. De la misma manera, entre la biblioteca persona de Rulfo, hay más de setecientos libros de fotografía, y una colección personal de fotografías que él tomaba de varias revistas y trabajos similares.

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