bannertop1

Cine

EN ENFOQUE: ERASERHEAD (1977)

“Créanlo o no, Eraserhead es mi película más espiritual.”

David Lynch

En el cielo todo está bien Eraserhead, de David Lynch, fue el resultado de una realización de más de cinco años entre espasmódicas tomas y un amplio trabajo de posproducción. Filmada en un furtivo blanco y negro, moviéndose en una iluminación que juega con los claroscuros y con fondos de tierras baldías postindustriales, esta película no sólo se convirtió en una cinta popular, sino en un debut que llegó a colocarse en una posición de culto.

Descrito por Lynch como “un sueño de cosas oscuras y preocupantes”, Eraserhead predijo mucho de lo que sería el estilo del, en ese entonces, naciente cineasta; quien ha logrado una exitosa combinación entre el cine experimental, desconcertante, pero agradable para el público, mostrando (en esta cinta) impresionantes imágenes de un artista original con pleno control de lo que hace, así como una narrativa de estilo bizantino que dominaría gran parte de sus obras posteriores.

“El único artista que alguna vez sentí que podría ser mi hermano fue Kafka.”

David Lynch

Respecto a Henry

Respecto a Henry

Eraserhead, a pesar de su idiosincrasia y extravagante extrañeza contiene una narrativa más o menos recta, un diálogo que avanza con la trama, un buen argumento y cuenta con un inolvidable protagonista: Henry Spencer (Jack Nance).

Se trata de un personaje bastante manso y suave, quien mora en un bloque de apartamentos bastante sórdido, en un paisaje urbano sombrío y casi abandonado.

Gran parte de las imágenes y las impresiones de la película parecen extraídas del subconsciente, y aunque Lynch, a lo largo de los años ha negado la influencia de clásicos expresionistas como el Gabinete del Dr. Caligari (1919) o las colusiones surrealistas de Luis Buñuel y Salvador Dalí —como Un Chien Andalou (1929) y L'Age d'Or (1930)— hay fundamento para establecer tales comparaciones. Pues como estos clásicos duraderos y notables, Eraserhead está, a su manera, dotado de una lucidez de sueños y pesadillas.

“Sentí Eraserhead, no lo pensé.”

David Lynch

No digas nada malo sobre mi bebé

artificial nodigas

La novia de Henry, Mary X (Charlotte Stewart) lo invita a cenar a la casa de sus padres —la comida es tan poco apetitosa como inolvidable— y pronto se revela que Mary acaba de tener un bebé prematuro, todavía en el hospital; a lo que Henry debe hacer lo correcto y casarse con ella.

Cuando su hijo aparece, envuelto en vendajes y horriblemente malformado, el renuente Henry pronto se encuentra haciendo un espacio en su apartamento para su nueva esposa e hijo. Esto, sin embargo, dura muy poco; Mary, sin poder soportar el llanto del bebé y lo mucho que le perturba, termina por alejarse.

El bebé, que es una extraña mezcla de animatronic, feto bovino y conejo, se vuelve cada vez más desagradable y pugnaz. De este modo, enfrentado una realidad tan miserable, Henry fantasea sobre varios encuentros surrealistas con Lady in the Radiator (Laurel Near), y tiene una cita libidinosa con su vecina, una muchacha hermosa que vive al otro lado del pasillo (Judith Anna Roberts), así como algunos episodios de imaginación salvaje que implican a su propia cabeza siendo llevada a una fábrica de borradores.

Las imaginaciones cada vez más inquietantes de Henry —¿o son realidades?— llegan a una cumbre infanticida antes de que llegue un cegador relámpago de luz blanca que podría ser algún tipo de pista respecto a la vida después de la muerte.

Esta pequeña suma de la trama, deliberadamente vaga para evitar cualquier spoiler, no hace nada para transmitir con precisión las inflexiones y el temperamento de esta película, exigente pero extrañamente deliciosa. Elementos de horror e inquietud, cada uno articulado de tal manera para crear esas “irregularidades” de Eraserhead.

“Algunas de las películas de Lynch son brillantes, algunas increíblemente malas. Es difícil saber si el director es un genio o un idiota.”

David Foster Wallace

Rompiendo la cabeza

artificial Rompiendo la cabeza

Las imágenes sin diluir y, a menudo, deslumbrantes hasta el punto de formar parte del sonido, ayudan a transmitir la idea de que Henry y el mundo que él habita es uno que se traslada de forma determinista de ambientes casi biológicos a motivos del horror total. Ciertamente esta potente aleación está en el centro de la recepción que hizo de culto a Eraserhead y también puede explicar la longevidad que la película ha adquirido.

Lynch insiste en que durante la producción de su segundo largometraje, The Elephant Man (1980), conoció a Stanley Kubrick quien le dijo que Eraserhead era su película favorita. Esta afirmación ha sido repetida por otros, incluyendo el elenco de The Shining (1980), a quienes se les proyectó la película de Lynch a petición de Kubrick, para ayudarles a "ponerse en el estado de ánimo" adecuado para lo que hacían en ese momento.

“Siempre he sido un gran fan de David Lynch. Todavía pienso en Eraserhead cuando estoy escribiendo alguna canción, el papel del sonido en esa película, y su capacidad para hacer sentir.”

Trent Reznor

El reclamo de la suciedad

artificial El reclamo de la suciedad

A pesar de todas sus alucinaciones, incongruencias ingeniosas e incómodas situaciones —aunque la película no es de risa, tiene varios momentos que producen algunas—, Eraserhead personifica un feliz abrazo entre el movimiento surrealista y la observación satírica (sobre todo hacia las familias nucleares y la vida urbana que se carcomen sin misericordia) con fantasía, horror y toda la propiedad de la ciencia ficción.La fluidez imaginativa que muestra Lynch es implacable en una película que logra maniobrar y manipular golpes cinematográficos copiosos con equilibrio y brillantez.

Traducido y con imágenes de: www.tasteofcinema.com

Últimas noticias de Cine