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Cine

¿REVIVIR LOS CLÁSICOS O SENTIR NOSTALGIA?

 

artificial back to the future

En tiempos recientes nos hemos topado con carteleras cinematográficas que traen de vuelta un sinnúmero de cintas (remakes, como se les llama) que despiertan la nostalgia en muchos. Sin embargo, surge la pregunta: ¿ya no hay creatividad o es un amor añorante por el futuro que ya fue pero que no pasó?, esa patineta voladora que usó un joven McFly ya tiene dos años que “existe” y aun así nadie la ha usado realmente, el pasado se ha visto envuelto de galimatías complejas a las que no nos podemos negar aunque igual, como dice Faulkner y se cita en Medianoche en París: el pasado nunca muere, ni siquiera es pasado.

Por otro lado, mucha gente quiere traer esa cultura pasada al presente, como un esfuerzo de no dejar morir lo que en algún momento nos hizo soñar demasiado, gente que espera unos ochentas en este siglo XXI, es decir, los ochentas, esa década “entre Reagan y el SIDA” (HOT TUB) o los noventas, que es la década de la mayoría de usuarios en redes que tuvieron en aquellos años su infancia o adolescencia.

La producción “cultural” (palabra compleja cuando se quiere definir, aunque aquí se limita a la cultura en términos de algo general, de las cosas que tienen más posibilidad de llegar al público) actual también se ve envuelta de esa añoranza, no sólo con cosas que pretenden traer de vuelta algo directo, como los remakes mencionados, sino que su construcción se basa en “tiempos mejores”, la rapidez no da tiempo de extrañar nada, o en todo caso de desechar prontamente una producción de cualquier tipo: la cantidad de elementos con los que se cuenta es factor, no el más determinante, pero sí el más fácil de ver; quedarse, por otro lado, pensando en todo eso que hay atrás puede ser un error, si los tiempos anteriores fueron mejores, ¿entonces por qué cambiaron?, parafraseando a Marty Hart en True Detective.

Este mes se tiene en cartelera a los Power Rangers, o La Bella y la Bestia, se habla Trainspotting 2 (que vaya a saber por qué motivo no aparece en los cines de Puebla), y viene a la mente Pulp, que formara parte del soundtrack de esa cinta original de Trainspotting, que viera la luz de aquel 1996; y esa banda tiene una canción que pregunta y mira por ese futuro que no fue: Disco 2000. ¿Y quién no recuerda lo que tantas cosas presagiaban?, como el fin del mundo con la entrada de este siglo, o cuando dijeron que la radio moriría, la pintura, la fotografía, el teatro, la televisión, el cine, cada una con un nuevo antagonista en el que se creyó ver un atisbo mayor de avance. Las exigencias aumentan, y a veces ni siquiera para bien. Después de todo aquí siguen esos medios, esos inventos que nos hablan de que si se puede avanzar, es sobre hombros de alguien más. ¿Por qué será?, ¿porque aún tienen mucho que dar o porque no se quiere ver morir lo que tienen tanto peso significativo?

Quién sabe, tal vez en el futuro alguien mire hacia atrás y tome las implicaciones de los medios actuales, con todos sus efectos para el círculo familiar y social, y logre transmitir una perspectiva que nos diga que a pesar de que se “acabó”, tiene y tuvo un peso especial para el hombre, como Allen con sus Días de Radio, nostálgica y pesarosa para la memoria de quienes compartieron eso, pero que indica que al fin y al cabo se debe seguir. Las cosas no se ven bien en muchos asuntos, las quejas le ganan a las acciones, y las acciones se disipan entre repeticiones de fórmulas, olvidamos lo bello, sobre todo en lo cultural, donde los discursos se vuelven más y más correctos políticamente, a veces sin mensajes concretos, sino pintorescos, que crean la ilusión de un avance que sólo se dirige a hablar bien y bonito. Aun así no se debe decir que no hay retorno a lo bueno, la verdad es que “nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo” (Cortázar).

 

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