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Arte

LA PASIÓN DE TRANSMITIR PASIÓN

 

artificial paulinamoncadaFotografía: Omar Rojas

Basta entrar, pisar y explorar el espacio donde un par de ilustraciones, pinturas y demás se hacen presentes, sitio que parece una obra constante, aunque cambiante entre cada elemento que, con una fuerza propia, halla la manera de impregnarse, de entrar a la pupila y aunque el trabajo de desmarañar lo percibido apenas empieza, hay un deleite que permanece. Por otro lado, se reconoce lo propio de la labor artística: no basta con levantar la voz para hacer notar lo que uno gusta, piensa o desea, se debe hallar la voz correcta, aunándola al modo concreto, con la cual sean varios los que den la vuelta para mirar y sentir, dudar y querer, se trata de enfatizar un camino, con o sin respuestas, porque el hecho de señalarlo ya es avanzar.

Paulina Moncada recurre a eso. Más allá de poder atribuir y notar el sentido específico en su quehacer como la artista que busca ser, es notorio, desde la palabra, cómo se deja llevar, resaltando con entusiasmo y emoción el gusto, la pasión por aquello que pretende, que quiere y que hace.

Todo eso es una tarea que, por supuesto y por su propio peso, no es sencilla: entregarse a la pasión no es peligroso, complicado quizá, porque para bien o para mal, siempre se debe reconocer alguna delimitación, un punto desde el cual encausar todo hacia obras o monumentos con los que la gente “se pueda cuestionar”, como ella misma lo dice, habiendo factores que permiten el movimiento entre la obra y el espectador. He ahí, por eso mismo, la primera pregunta:

Artificial Radio (AR): ¿Por qué hacer arte?

Paulina Moncada (PM): El arte –piensa un momento, sonriendo–, es una carrera que te permite dirigirte a un lugar certero. Porque al hacerlo no tengo que estar pensando: es una cosa que me llena por completo. Un regocijo interno. Cuando hago arte no tengo que hacer demasiado esfuerzo –esas seis últimas palabras no implican que el trabajo artístico sea sencillo o fácil de llevar a cabo; si bien Paulina Moncada, artista emergente, lo dice mientras se acomoda el cabello, rememorando a su vez una lista que queda sólo entre ella y su vida, sus palabras tienen la intención de hacer notar que fue el arte, como a otros lo pudo y puede ser la ciencia, medicina, u otra rama de conocimiento, donde halló las posibilidades de empezar a ser quien quiere, sin necesidad alguna de mentirse al respecto–.

AR: ¿El arte, o su quehacer, debe quedarse en sí mismo como una materia o crees que debe salir y explorar otras disciplinas y conocimientos?

PM: Yo creo que es muy importante que el arte se pueda relacionar con cosas que no están o no se ven al alcance inmediato del arte. Está bien que en la actualidad se vaya a otras áreas y que crezca, es una dirección maravillosa. Pero pienso que no debe entrometerse en una función pragmática, su función no está en la utilidad de ese tipo, con fines prácticos concretos como los de la ciencia. Y a su vez, tampoco debe perder la noción de lo qué es; y ahí hay otra dificultad si en primer lugar se pregunta qué es el arte.

AR: Es muy común escuchar esta pregunta, pero es curioso conocer las diferentes perspectivas: en la actualidad, ¿hasta qué punto se puede decir que se está siendo “original”?

PM: Creo que ser original en lo que se refiere al mundo del arte es prácticamente imposible... pero –dice firmemente, luego de una pausa en la que acomoda sus ideas– las nuevas formas de hacer arte son las que hacen que haya más cosas por descubrir y que se pueda hablar de cualquier cosa, o que un tema sea renovado. Así que la originalidad sí puede ser, quizá no el tema, pero sí la forma en la que se aborda. De mi parte, tal vez buscaría esa originalidad de un modo barroco, con un poco de excentricidad. Y es una cosa que puede sonar superficial, pero es que en los nuevos medios, el manejo de luz, la oscuridad, en los elementos grandes se ve eso, de pronto renovar temas clásicos, y aunque obviamente uno empieza con referentes y artistas que le gustan, yo creo que se puede lograr algo nuevo, llevándose a cabo con piezas pesadas, repito, muy barrocas. Y es curioso: a mí me gusta que mi obra sea muy “silenciosa”, y sin embargo por el momento no lo es. Tal vez eso pase, pero por ahora así lo hago.

De esa manera puede verse, no sólo para ella, que detrás de la apreciación y creación no debe tratarse de mirar o colocar aforismos hechos discursos artísticos con iteraciones coloridas, u obviedades que a primera instancia dejan ver, sin esfuerzo, palabras repetidas de fórmulas constituidas por medio de los años; hace pensar que de lo que se trata es de la búsqueda, de la exploración. Y es algo constituido, pues fuera de cámara prosigue con su emoción, al contar ideas, presentándose y pensando más en lo que hay de por medio entre ella y a donde quiere llegar.

En fin, dejando una breve semblanza en la que habla de lo que busca y cómo algo de eso ya ha sido encontrado.

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